Cuando en el mes de mayo de 2010 el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, presentó en el Congreso de los Diputados sus medidas destinadas a recortar el gasto público para hacer frente a la crisis económica, Mariano Rajoy, en aquellos momentos principal líder de la oposición, las criticó duramente tachándolas de “improvisadas, impuestas desde fuera e injustas”. En términos similares se manifestaban los sindicatos para quienes el plan del Gobierno para reducir el déficit era, en palabras del secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, "injusto" y "antieconómico", por lo que no descartaba ningún tipo de movilización para expresar el rechazo social a las medidas. Una opinión que, según un sondeo de urgencia llevado a cabo por Metroscopia para El País, era compartida por la mayoría de ciudadanos.